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SOBRE NOSOTROS

Fundada en 1852 por el bisabuelo del propietario y actualmente ubicada en el número 14 de la madrileña calle Villanueva semi-esquina a la calle Serrano, debe su nombre a la afición de los contertulios que frecuentaban los cafés de la época, a realizar pajaritas con servilletas de papel.

Desde sus inicios, La Pajarita ha sido un claro ejemplo de esmerada calidad y atento servicio con su clientela, que desde hace un siglo y medio disfruta del sabor de sus caramelos y bombones.

Su dilatada existencia ha estado inundada de múltiples anécdotas como la que relata la infanta doña Cristina de Borbón, -hija de Alfonso XIII-, en una memoria sobre la vida de la familia Real:
                               - Mi hermano Gonzalo y yo nos escapamos una vez, pero no conseguimos ni llegar a la calle. Había mucha gente, muchos obstáculos que pasar. Nobles de servicio, alabarderos, criados, policías de guardia… Nos agarraron y nos metieron para adentro. Creo que teníamos la intención de ir a una confitería a comprar dulces. Quiero recordar que a “La Pajarita”, a la Puerta del Sol.

Clientes asiduos y distinguidos han sido la Reina Fabiola de Bélgica, Lauren Bacall, o don Miguel de Unamuno gran aficionado al arte de la cocotología, -nombre con el que él mismo denominó la papiroflexia-, como degustar los caramelos de tan exquisito sabor. La Pajarita también fue testigo mudo del asesinato de don José Canalejas de 1912 que tuvo lugar frente al escaparate de la librería San Martín después de recoger su pedido diario de caramelos.

Tan grande ha sido su popularidad que hasta una zarzuela lleva su nombre. En 1913 S.A. Casa Dotesio (actual Unión Musical Española), publica la Zarzuela LA PAJARITA, cuya protagonista aparece en la obra como una barbiana madrileña tan melosa y finoli, que se pone de mote el nombre de la más famosa dulcería de Madrid.

Desde su fundación, La Pajarita, ha estado presente en las más importantes decisiones políticas de los últimos ciento cincuenta años, ya que sus caramelos, ahora como entonces, son servidos para la degustación de sus señorías tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado. Así lo recuerda Prudencio González (ujier y archivero del Senado), “en los años veinte se repartían cada día cajitas de caramelos de La Pajarita de la Puerta del Sol, conocidos como los caramelos de don Joaquín Bau, al ser obsequio suyo personal”.

Otras instituciones que disfrutan de tan sabrosos dulces son la Real Academia de la Historia, la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas y juntas de consejos de importantes empresas españolas.

El obrador estuvo en sus orígenes en la misma Puerta del Sol, debajo del establecimiento. En los años cuarenta fue necesario ampliar la pequeña fábrica por lo que tuvo que ser trasladado de lugar. Donde permanece hoy en día conservando su artesanal forma de elaborar los productos a base de materias primas de primerísima calidad y técnicas manuales de la del más alto estilo artesanal, dando a sus caramelos y bombones el justo equilibrio entre un depurado sabor y un refinado gusto el paladar.

En 1969 el negocio familiar se amplía con la apertura al público de un nuevo y actualmente único establecimiento en la calle Villanueva nº14, semi-esquina a la calle Serrano frente al Museo Arqueológico y la Biblioteca Nacional.

Sus especialidades no han cambiado en toda su larga historia; entre ellas están sus caramelos de 17 gustos diferentes: fresa, piña, anís, café, etc., en cuyo papel aparece un sencillo pero original jeroglífico que referencia los orígenes y fundación de esta institución madrileña, sus bombones y sus conocidísimas y sabrosas pajaritas de chocolate.

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